SERENATA INTIMIDATORIA
Cada vez que lo escucho, me mata...
Carlos Núñez Cortéz, en Serenata Intimidatoria:
"Cristina!
No juegues con mi paciencia,
detén tanto tonto intento,
detente, tenme contento,
o atente a las consecuencias.
Mantente atenta y solícita,
y mientras tanto, nada intentes,
no me tientes a que atente
contra tu integridad física.
Me rechazas con gesto adusto,
estás disgustada quizás,
con el tiempo aprenderás
a vivir junto a mí... a disgusto.
No pretendo en absoluto,
ya que estás tan indecisa,
que respondas muy deprisa:
¡dispones de medio minuto!
CORO:
Él la ama cual brisa fresca,
la ama con tierno y dulce querer.
Y yo, cuando amo a una mujer
¡me gusta que me obedezca!
Me dices que no me quieres,
que espere, no sé hasta cuándo,
yo te sigo implorando,
pero ¿quién... te crees que eres?
¡Es que la voy a moler a palos!
Baja, no digas que no,
baja y apaga este fuego,
baja, baja, te lo ruego,
¡o bajas tú o subo yo!
CORO:
Fue un enfado involuntario
pero no volverá a suceder.
Es una infamia pegarle a una mujer,
¡salvo que sea necesario!
Cuando en mi mente se agolpe
cual tropel la poesía
lograré que seas mía
verso a verso... ¡golpe a golpe!
Entrégame tu corazón,
entrégate, amado baluarte,
pues al fin, vas a entregarte:
¡tenemos rodeado el balcón!
Coro: ¡No, no....!"
Carlos Núñez Cortéz, en Serenata Intimidatoria:
"Cristina!
No juegues con mi paciencia,
detén tanto tonto intento,
detente, tenme contento,
o atente a las consecuencias.
Mantente atenta y solícita,
y mientras tanto, nada intentes,
no me tientes a que atente
contra tu integridad física.
Me rechazas con gesto adusto,
estás disgustada quizás,
con el tiempo aprenderás
a vivir junto a mí... a disgusto.
No pretendo en absoluto,
ya que estás tan indecisa,
que respondas muy deprisa:
¡dispones de medio minuto!
CORO:
Él la ama cual brisa fresca,
la ama con tierno y dulce querer.
Y yo, cuando amo a una mujer
¡me gusta que me obedezca!
Me dices que no me quieres,
que espere, no sé hasta cuándo,
yo te sigo implorando,
pero ¿quién... te crees que eres?
¡Es que la voy a moler a palos!
Baja, no digas que no,
baja y apaga este fuego,
baja, baja, te lo ruego,
¡o bajas tú o subo yo!
CORO:
Fue un enfado involuntario
pero no volverá a suceder.
Es una infamia pegarle a una mujer,
¡salvo que sea necesario!
Cuando en mi mente se agolpe
cual tropel la poesía
lograré que seas mía
verso a verso... ¡golpe a golpe!
Entrégame tu corazón,
entrégate, amado baluarte,
pues al fin, vas a entregarte:
¡tenemos rodeado el balcón!
Coro: ¡No, no....!"

